Es importante destacar que como profesional de la mediación, estoy capacitada para intervenir en conflictos de diversa naturaleza (laboral, civil, familiar, etc.), puesto que la metodología, técnicas y habilidades a utilizar en el proceso de mediación son esencialmente las mismas con independencia de la tipología de la controversia que se aborde. Se trata de ofrecer un proceso estructurado en el que las partes puedan escucharse y entender mutuamente sus puntos de vista. Partiendo de la capacitación de la persona mediadora para el análisis del conflicto y sus causas, se facilita la comunicación entre las partes y se les ayuda a encontrar formas creativas de resolver sus dificultades para tratar de llegar a un consenso.

Las investigaciones indican que las personas son más propensas a respetar un acuerdo que ellas mismas han creado. La mediación es más rápida, menos costosa y menos estresante que la solución que se puede encontrar en los juzgados y tribunales. La mediación resulta especialmente adecuada para personas que tienen alguna relación: Laboral, comercial, familiar, etc. Debido a que en el proceso de mediación las partes han de trabajar juntas para hacer frente a sus dificultades, sus relaciones pueden mantenerse e incluso fortalecerse.

La mediación no es aún suficientemente conocida España y por tanto puede ocurrir que una parte se muestre poco receptiva en un primer momento a participar en el proceso de mediación. En este caso, parte de mi función como mediadora es hablar con las partes reticentes a fin de informarles adecuadamente sobre las características y ventajas de esta alternativa. A partir de esta información se encontrarán en situación de tomar una decisión más consciente y fundada sobre la utilización o no de este proceso, que siempre ha de ser voluntario.

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