Hay dos aspectos separados en mi práctica profesional: mediadora y abogada.

A continuación se exponen las diferencias fundamentales entre ambos cometidos profesionales.

Un mediador-a no toma partido ni representa a una parte en la mediación. Un abogado-a siempre toma partido y representa a alguien. Desde el comienzo mismo de la planificación del modo de abordar sus necesidades, se habrá de dejar sentado con absoluta claridad si mi actuación va a ser como mediadora o como abogada en el caso.

Es importante entender la diferencia entre ambos roles porque, por razones de ética profesional, no puedo cambiar mi estatus. Así, por ejemplo, si soy contratada para mediar un caso pero la persona que me contrata cambia de opinión y decide acudir al juzgado, no podría representarle como su abogada, ni tampoco ser la abogada de la otra parte. Del mismo modo, una vez que me he comprometido a representar como abogada a una de las partes en un conflicto, no es posible que pase a ser mediadora para ambas partes.

Si un abogado-a actúa como mediador-a y como abogado-a en el mismo caso, puede incurrir en una infracción de la ética del ejercicio profesional de la mediación y de la abogacía relativa a la representación de clientes que tienen conflicto de intereses.

Yo dejaré nítidamente establecido si voy a actuar como abogada o como mediadora. Para asegurar este presupuesto, no iniciaré formalmente ninguna relación con el cliente sin un compromiso escrito que describa los términos de dicha relación: mediadora o abogada.

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