Como he tenido ocasión de comprobar en mi trabajo como abogada, empresas y trabajadores a menudo se ven intentando llegar a acuerdos a la puerta de la sala de vistas del juzgado, donde se encuentran esperando a que se celebre un juicio. Esto ocurre después de que, en muchos casos, importantes costes organizativos, económicos y emocionales ya se han producido.

Cuando un trabajador interpone una reclamación contra su empleador, es probable que exista un interés de ambas partes de tratar de resolver el asunto de manera rápida. En no pocas ocasiones las negociaciones entre abogados no llegan a buen puerto. La mediación es un instrumento útil de cara a alcanzar un acuerdo satisfactorio para ambas partes antes de llegar al juzgado.

Un mediador experimentado se reúne con las personas en disputa para ayudarles a resolver sus diferencias. La intervención de un mediador aumenta enormemente la posibilidad de encontrar una solución entre las partes porque les ayuda a restablecer de forma constructiva su comunicación, centrándola en el propósito de hallar alternativas que satisfagan las necesidades de ambas.

El acuerdo que se alcance en el proceso de mediación puede ser oficializado a través de un acto de conciliación en el Servicio de Mediación del Departamento de Trabajo del Gobierno Vasco, gozando así de fuerza ejecutiva de acuerdo con lo establecido en la Ley de Procedimiento Laboral.

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