Otra clase de conflictos en el ámbito civil en el que la mediación puede resultar de gran utilidad son los que tienen lugar en el seno de las comunidades de propietarios (propiedad horizontal).

Las disputas entre miembros de una comunidad de vecinos pueden ser causadas por motivos diversos. Malentendidos, diferentes estilos de vida o expectativas de los demás, o la ausencia de conciencia de que su comportamiento está afectando a terceros.

Cuando las personas tienen dificultades para comunicarse entre sí en cuestiones que les resultan controvertidas, la mediación puede ser un recurso útil. Además de ser menos estresante, más rápida y menos costosa que acudir al juzgado, la mediación en general es una vía mucho más adecuada  que la acción judicial debido a la existencia de relaciones de convivencia vecinal.

Precisamente porque el fuerte componente subjetivo suele ser un factor de peso en el surgimiento y desarrollo del conflicto, la mediación resulta especialmente indicada en su análisis, comprensión y búsqueda de alternativas de solución,  cuestiones éstas que no cabe abordar en un proceso judicial.

En mi experiencia como mediadora en estos casos, cuando el conflicto entre vecinos va escalando, el nivel de afectación negativa puede alcanzar niveles que condicionen o perjudiquen de manera importante la vida de los implicados en esa disputa e incluso extenderse a otros vecinos no involucrados directamente en la misma.  La mediación puede ayudar a mejorar la situación.

A título de ejemplo, algunos de los conflictos susceptibles de mediación son los siguientes:

  • Uso de los elementos comunes (de juego, estacionamiento, mantenimiento, etc.)
  • Quejas específicas sobre ruido, daños a la propiedad o coste de las reparaciones.
  • Deudas

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