Muy a grandes rasgos, tradicionalmente, una de las principales diferencias entre los mediadores en el ejercicio privado de la profesión reside en su planteamiento del proceso de mediación, si adoptan un enfoque evaluativo o más facilitador.

Los mediadores que mantienen un planteamiento acentuadamente evaluativo no dudarán en transmitirle sus puntos de vista sobre el conflicto y lo que en su opinión podría ser una solución adecuada al mismo.

Los mediadores que se sitúan más en una línea de facilitación pueden ofrecer puntualmente una sugerencia para ayudarle a resolver problemas específicos, pero su atención se centrará en ayudar a las partes en controversia a alcanzar sus propias soluciones.

Cualquiera que sea la naturaleza de su problema, es crucial que usted se sienta cómodo con el mediador y puede desarrollar un sentido de confianza con él o ella. Incluso por teléfono, usted debe tener la sensación de que el mediador le está realmente escuchando, y no que está a la espera de que deje de hablar.

Es muy importante que un mediador le dé la impresión de ser imparcial acerca de su conflicto. El mediador le escuchará con empatía, pero no se pondrá de su parte pese a lo convincente que pueda ser la presentación de su postura. No se desanime por esto. Si bien es comprensible que usted desee un aliado explícito en una situación emocionalmente dura, es recomendable no poner a un mediador en ese papel. Los mediadores son capaces de hacer un mejor trabajo si todas las partes les respetan como una figura neutral en la disputa.

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