La palabra “mediación” deriva del latín medius-medium, que significa “en el medio”. Se ha definido como “un proceso de resolución cooperativa del conflicto” (Kruk, 1997) en que dos o más partes en disputa reciben la ayuda de uno o más terceros imparciales (los mediadores) para comunicarse y alcanzar por sí mismos un acuerdo mutuamente aceptable sobre los temas en disputa.

Internacionalmente se habla de mediación entendiéndose por ésta un término genérico que aúna la amplia variedad de formas en que actualmente se usa este método para resolver disputas en muchas esferas diferentes: civil y comercial, de vecindario y comunitaria, respecto de la vivienda, en el divorcio y otros tipos de disputas familiares, en la salud, educación, empleo, sistema de justicia penal y disputas internacionales. En inglés, francés, alemán, castellano y portugués se usa la misma palabra (“mediación”), solo con variaciones menores en ortografía y de pronunciación. Por otra parte, su utilización se extiende a lo largo del mundo, de Europa y América del Norte a Australia y Nueva Zelanda, China y Japón. En los países de América del Sur de habla castellana y portuguesa ha crecido rápidamente. Los intercambios internacionales se están multiplicando a través de la literatura, la investigación, los congresos e Internet.

Con frecuencia se considera la mediación como una novedad aunque en realidad tiene una historia muy larga en muchas civilizaciones y culturas diferentes.

En la antigua China, ya existía en el siglo V. a C.. Algunos antropólogos han descrito tradiciones mediadoras existente en muchos lugares de Africa. Hay muchos ejemplos de comunidades de Europa y America del Norte que en el pasado ya usaban la mediación. En Inglaterra, en la década de 1860, se crearon las primeras comisiones de conciliación con el objetivo de contribuir a la resolución de disputas en ciertas industrias. Existe una larga tradición conciliatoria en las comunidades hebreas.

A nivel internacional, su aplicación se ha formalizado más en algunos campos como el laboral, industrial y comercial, en el de la salud y la educación y en el sistema penal, particularmente en programas de reparación a la víctima, también en el ámbito comunitario para resolver, por ejemplo, disputas entre vecinos. Se reclaman la ayuda de mediadores en la resolución de disputas dentro de un país o entre diversos países y comunidades. Así ha ocurrido por ejemplo en el Próximo Oriente o en Africa con Nelson Mandela.

En algunos países, la mediación es el medio habitual de arreglar disputas, e incluso en ocasiones se ha instaurado como obligatoria. La China moderna tiene más de un millón de mediadores. Habitualmente se derivan a mediación conflictos familiares, comunitarios y laborales. En este país y Japón se parte, en principio, de un énfasis en los preceptos morales y en la persuasión. Por contraste, en otros países se concibe la mediación como un medio para fortalecer en los participantes su capacidad de tomar sus propias decisiones y llegar a acuerdos. Este es el caso de la mayoría de los países de la Unión Europa, América y Australia. Fue precisamente Australia uno de los primeros países en dictar una ley, en el año 1975, que promoviese el uso de la mediación familiar.

Español