Si usted está involucrado en un conflicto, pregúntese lo siguiente: ¿Cuánto estrés me está causando este conflicto? ¿En qué medida merecería para mí la pena tener este problema resuelto?. Incluso si el conflicto no se puede resolver, ¿existen cambios concretos que pudieran ser necesarios para hacer mi vida más fácil?

Los mediadores profesionales son expertos en resolución de conflictos. Algunas disputas pueden ser ignoradas, y otras se resuelven sin que ninguna de las partes haga grandes cosas.

¿Cuándo el conflicto adquiere una dimensión en la que se debe considerar la posibilidad de que intervenga un tercero? Creo que hay tres factores básicos para contestar a esta pregunta

  1. Una decisión debe ser tomada.
  2. Algo de valor está en juego.
  3. Las partes involucradas no han podido llegar a una solución por su cuenta.

El determinar lo que se considera como “algo de valor” es una cuestión personal. El costo de la mediación de un conflicto particular debe sopesarse frente al coste  de no hacer nada. Los costes de la inacción y la indecisión son a veces muy altos. Si no se actúa, los conflictos  se agravan y pueden terminar costando tanto o más que actuar. Y  es preciso tener muy en cuenta  que el coste de muchos conflictos es tanto económico como emocional. Éste último es con frecuencia más alto que el económico.

Español